Entradas

Miedos

Imagen
Miedos…   Miedo a no quedar en la entrevista. Miedo a tener ese puesto deseado y no cumplir con las expectativas tuyas, con las de tu jefe. Miedo a quemarte, miedo a que salga mal tu plato. Miedo a que no te paguen lo que deben. Miedo a olvidarte el pan en el horno. Miedos. Miedo a quedarte sin trabajo, miedo a fallar. Miedo a cortarte. Miedo a no llegar con tu mise en place. Miedo a equivocarte. Miedo a romper algo. Miedo a contestar mal cuando te regañan. Miedo a que se agarre la comida a la olla. Miedo a perderte momentos irrecuperables en tu vida.  Miedos... Me pregunto yo. ¿Qué cocinero/a no tiene miedos?

Demi Glace

Imagen
Unos huesos de vaca cayeron en una placa. ¡Al horno se ha dicho, hasta nuevo aviso! Mientras en una olla juegan se bañan en aceite unas verduras haciendo locuras. Luego llega un bouquet de hierbas frescas para aromatizar la fiesta. Se suman los huesos, muy importantes desde el comienzo. Un vino tinto se entera de la cuestión y decide darse un buen chapuzón. Cuando evaporamos el alcohol cubrimos con agua para terminar la función. Al cabo de largas horas l a demi glace se asoma. 

MARCAS

Imagen
Las quemaduras por más que sean del grado que sean, pueden ser menos dolorosas que una lluvia de recuerdos, y pueden dejar menos marcas, que cualquier cosa del pasado que nos haya marcado a fuego. Los cortes dejan líneas en diferentes direcciones. “Los perros”, marcan tu ego por un rato. La vida misma te marca y la vida en la cocina también. Muchos cocineros/as muestran sus marcas con orgullo, y te cuentan sus historias. No sé si está bien o está mal, simplemente es algo que pasa muy a menudo. Y creo que es parte de nosotros/as ya. Cuando algo te marcó, ya está. No hay vuelta atrás. Ahí va a estar siempre que la veas, siempre que recuerdes. Las marcas son aprendizaje, las marcas duelen y crecer también. No son negativas. Hay que respetarlas, aceptarlas y seguir. Te marca un pasado, en tu piel en tu corazón.

MAGIA

Imagen
Eso que no se ve, que no se termina de entender es la magia. Algo que si lo pensas demasiado no crees que exista. Pero la magia ocurre, te juro.  Si observas una olla con atención vas a ver unas verduritas saltando,jugando a la rayuela empapadas de aceite, mientras los huesos de algún animal te chiflan del horno porque les urge ir a jugar con ellas, el vino te llama con voz gruesa para mezclarse entre esos alimentos. Las llamas abrazan  la olla para evaporar el alcohol, en este momento llega a jugar el agua, tapas... Y voilà... Al cabo de unas horas tenemos un hermoso fondo de res... Eso es magia...  ¿Dónde esta la magia?  Creo que en cada cocinero/a. Por eso ocurre en las cocinas. Esta  en sus manos, en su mente, en su corazón. Creo que eso es lo que no podemos explicar con palabras, cuando nos dejamos llevar mientras cocinamos. Eso que no vemos pero sentimos. Quizás es magia.

¡Cocinero, se nace y se hace!

Imagen
Podes nacer y sentir desde pequeño una fuerza que te empuja hacia los sabores, las cocinas, las recetas o podes adquirir todo eso mientras vas entre sobresaltos por la vida. Cocinero/a se nace o se hace. Ninguna más importante que la otra. Ambos se cortaron las manos a mas no poder cuando eran aprendices, limpiaron pisos, lavaron platos y luego transpiraron amor con cada plato que despacharon. Ambos se enamoraron tanto del perfume de una flor, como el de una salsa. En ambos casos vamos de mercado en mercado enamorándonos de tomates, espinacas, frutas, pescados. Nuestras salidas más emocionantes no son a un shopping en busca del ultimo pantalón de moda, nosotros/as salimos en busca de chaquetas, delantales, calzado cómodo y cuchillos, entre otras cosas. Creo que no importa si naciste o te hiciste cocinero, si te lo inculcaron, si te metiste en la carrera por estar de moda, si pensabas que no ibas a tener que estudiar tanto como en otras carreras, arquitectura, abogacía, medicina (gran ...

l'humilité

Imagen
Humildes en una cocina, en la casa y con la familia. Humildes de nacimiento o por haber aprendido en el camino. Tener humildad ante las heridas porque son aprendizaje. Humildes hoy que existimos porque quizás ya mañana, no estamos. Humildes ante los aplausos. Humildes cuando nos critican. Humildes con nosotros mismos. Humildes con nuestros cientos de seguidores. Humildad para los comensales porque para ellos trabajamos. Humildes con nuestra profesión, porque con ella alimentamos. Humildes ante un trozo de carne porque tuvo vida, humildes nosotros/as todos los días. Humildes porque acariciamos paladares y llegamos a corazones, por eso somo grandes servidores. Humildes con los alimentos, porque ellos son muy generosos, humildes ante todo y para todos.

¿Que duele más?

Imagen
Me intriga saber que piensan los demás cocineros/as, con respecto al dolor. ¿Que duele más? ¿Un corte por el filo de un cuchillo, o una crítica de un comensal? ¿Que duele más, que te devuelvan un plato que apenas lo prueban, o una quemadura con el horno? ¿Que duele más, que se te caiga un plato terminado en medio del servicio, o que te ardan las manos por la alergia a los químicos que usamos para limpiar después de cada servicio? ¿Qué te duele más, las piernas después de estar 10 horas parados, o que un comensal no se vaya satisfecho? Está bien que son dos maneras de interpretar el dolor una física y otra emocional. Pero sinceramente. ¿Qué te duele más? En lo personal, el dolor me afecta más cuando es emocional. Una crítica destructiva, una crítica constructiva en un mal tono, la devolución de un plato apenas probado, el reto de un jefe cuando yo sabía, que quizás lo estaba haciendo mal, y no tuve tiempo de corregirlo, esas cosas me marcan. Al igual que las cicatrices que nos de...